Hace 19 años Ayrton Senna le sacaba una lágrima a la Fórmula 1

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El GP de San Marino de 1994 quedó para siempre impregnado de un sino trágico. La muerte de Senna fue el corolario de una cadena de infortunios que comenzó con el pavoroso accidente de Barrichello, la muerte de Ratzemberger y la tragedia final.

Cada 1 de mayo, el mundo del deporte recuerda la muerte de uno de los más grandes pilotos de todos los tiempos, Ayrton Senna da Silva. Aquel fatal domingo en el circuito “Enzo y Dino Ferrari” de Imola albergaba a la tercera fecha del campeonato mundial y para el brasileño, la opción de la victoria era lo único posible ante un comienzo de temporada adverso con el Williams-Renault, inimaginable en la teoría, cuando el auto más poderoso del momento pasaba a manos del mejor piloto, pero el reglamento había cambiado y los resultados no acompañaban.

Imola era un trazado veloz y exigente. La curva Tamburello, que continuaba sin cortes a la recta principal, apenas cerraba su línea hacia la izquierda y con un leve toque de volante se la recorría con el acelerador a fondo.

EL PRIMER AVISO.

El drama se comenzó a desatar el viernes 29 de abril cuando un joven Rubens Barrichello, por entonces piloto de Jordan, escapaba con vida de un impresionante despiste y vuelo en la Variante Baja. El accidente de “Rubinho” conmovió a Senna y el brasileño no ocultó su desesperación ante lo sucedido.

TODAVÍA ALGO PEOR.

Al día siguiente, sábado 30, en la tanda clasificatoria, un piloto casi desconocido para el gran público como Roland Ratzemberger, en su tercera carrera, se despistaba con violencia en la curva “Gilles Villeneuve” al perder el ala delantera de su Simtek-Ford, el equipo sponsoreado por la cadena MTV, y golpeaba casi lateralmente contra un muro terminando su loca carrera en el césped y con el infortunado austríaco inerte en el habitáculo, las tareas de reanimación fueron inútiles y el piloto fue evacuado hacia el hospital de Bolonia muriendo poco después.

Nuevamente, un profundo pesar abatió a Senna y el paulista fue hasta el lugar del accidente de su colega siendo reprendido por la autoridades ante su inoportuna presencia, su mente estaba agobiada ante tanta desgracia, era evidente.

UN DOMINGO FATAL.

El 1 de mayo de 1994 comenzó para Senna casi con habitualidad, el desayuno en el hotel y la partida hacia el circuito, pero la tragedia aguardaba para ejecutar su acto final.

El día anterior, Senna había hablado con su amigo Syd Watkins, el médico de la Fórmula 1, y éste le sugirió que no continuara corriendo y se fueran a pescar a Escocia, entendiendo que el estado de ánimo del brasileño estaba en el límite de lo tolerable tras el accidente de Barrichello y la muerte de Ratzemberger, pero no lo convenció.

La carrera comenzó con un accidente al chocar en la partida los autos de JJ Letho y Pedro Diniz, restos de ambos monooplazas volaron hacia la tribuna hiriendo a varios espectadores, qué más podía suceder ya.

La hecatombe inicial obligó a que el Safety Car tome el control de la competencia y allí se mantuviese hasta que se limpie la zona del accidente, comenzando una serie de hipótesis de por qué Senna se despistaría al relanzarse el gran premio y encontraría la muerte en Tamburello.

¿Fue la columna de dirección modificada a pedido de Senna que se rompió? o acaso ¿fue la altura del Williams FW16 que bajó demasiado al transitar a baja velocidad durante la neutralización y los neumáticos perdieron presión haciendo que el piso del auto toque un bache dejándolo con la trompa en el aire y sin sustentación ni dirección?, cómo saber la causa.

El golpe fue fuerte, pero el desprendimiento de un brazo de suspensión penetró el casco amarillo y la cabeza de Senna recibió heridas gravísimas, esa fue la consecuencia.

El cuerpo médico de rescate repitió la escena, intentos de reanimación, el rescato y el traslado al Hospital Mayor de Bolonia en helicóptero para rápidamente comprobarse que la inactividad cerebral era un decreto inapelable.

A las 14,17 (hora italiana) la Dra. María Tereza Fiandri dio la noticia más dolorosa, Senna estaba muerto. Hubo debate, hubo pericias, hubo un juicio, no hubo culpables.

La Fórmula 1 cambió desde entonces y mejores medidas de seguridad llegaron, más protección del cockpit a la altura de la cabeza o el sistema HANS, han salvado vidas y protegido a los pilotos de lesiones más graves, pero siempre hay una cuota de sacrificio que se paga de antemano.

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