Flamarique luego de San Luís “Las chances de luchar por el título son casi nulas”

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Ya es un karma. A lo mejor, cuando repose su cabeza en la almohada, llegarán los sueños con los malditos neumáticos. Es que en las últimas tres competencias se privó de cosechar puntos importantes a causa del mismo inconveniente: las pinchaduras de cubiertas.

Lo vivió en la carrera de Concordia, cuando Guillermo Albertengo lo rozó -justamente en una goma- y debió ingresar a boxes para cambiarla.

La historia se repitió en la fecha pasada de La Pampa, al no poder esquivar un elemento que había quedado sobre el pavimento tras el múltiple accidente. Y, como si esto fuera poco, la mala racha se extendió ayer, en San Luis.

Cuando se ilusionaba con hacer podio, ya que marchaba expectante en la cuarta plaza de la quinta competencia final del año, Julián Flamarique quedó a un costado del trazado viendo cómo se escapaban esas unidades que tanto necesita para prenderse en el certamen.

“Es increíble la mala suerte que estoy teniendo. Estas son cosas que pasan, pero cuesta raro entender que en cinco carreras tuvimos dos veces el mismo problema con el compuesto”, dijo el godoicruceño, en alusión a la rotura de la cubierta.

La amargura de nuestro crédito llegó en la octava vuelta. Marchando detrás de Bruno Bosio (ganador de la serie más rápida), Matías Muñoz Marchesi y Juan Pipkin, la goma delantera izquierda se reventó (lo mismo sucedió con otros 14 pilotos) y el integrante del Vittal G Racing Car salió despedido hacia el pasto.

“Venía en sexta velocidad, en una zona muy veloz. La goma no avisó, la trompa del auto se deslizó como si hubiese pisado aceite y partí afuera”, lanzó.

En su afán por continuar, Julián recurrió al equipo para cambiarla pero transitó pocos metros al salir de boxes. “El ‘protec’ detuvo el motor porque levantó temperatura ya que tenía mucho pasto en el radiador tras el despiste. Entonces debí desertar”, explicó.

El piloto del Peugeot 308 se lamentó al decir que “si seguía era podio seguro. Fui cuarto en clasificación, en la serie llegué segundo y venía bien en el cuarto lugar de la final. A Bosio y Pipkin era imposible seguirlos, pero Muñoz Marchesi no estaba firme. Es una lástima porque se hace mucho sacrificio y, por un inconveniente totalmente ajeno, nos perjudicamos”.

Como Bosio y Muñoz Marchesi padecieron la misma suerte que Flamarique, el bahiense Pipkin se erigió como vencedor por segunda vez en la temporada (había festejado en Concordia), logrando el cuarto triunfo para el modelo Cruze de Chevrolet en 2013. Así, saltó a la cima del certamen que lo dejó a Julián en el 14° lugar.

“Ahora, lo único que importa es ganar o hacer podios. Las chances de luchar por el título son casi nulas”, cerró.

Diego Rafael Espósito -Más Deportes